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VIERNES 20 DE OCTUBRE 2017 - EDICIÓN N° 356
SEMANARIO INFORMATIVO
RÍO CUARTO - CORDOBA

 

 

 

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“Pierde América del Sur”

[ENTREVISTA] PABLO WHEBE, PROFESOR DE DERECHO INTERNACIONAL

Dice que el No al Acuerdo de Paz en Colombia beneficia al narcotráfico, los terratenientes y a Estados Unidos.

Una semana después de haber firmado el acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por mínima diferencia ganó el No en un plebiscito realizado el domingo pasado. Hubo una alta abstención: un 63 por ciento de la población no fue a votar (ver pág. 3).

Pablo Whebe -abogado, docente de la UNRC y especialista en Asuntos Internacionales- analiza este resultado y su impacto en la región.
- ¿Por qué en Colombia ganó el No en el plebiscito?
- Es cierto que en 20 días hubo errores de comunicación del gobierno, hubo falta de tiempo, pero por sobre todas las cosas, a una sociedad tremendamente derechizada como la colombiana, se le hizo creer que iba a haber impunidad para quienes mataron, violaron y torturaron. Pero nada se dice de quienes hicieron eso mismo con uniforme de las fuerzas armadas del Estado al mando de quien fuera 2 veces presidente y hoy es senador y que se llama Alvaro Uribe Vélez.
-¿Quiénes ganan y pierden con este resultado?
- Con este acuerdo de paz, lo que no se dice es que se estaba golpeando en el espinazo al narcotráfico porque se termina su fuente principal que es el conflicto. Sin el acuerdo, se sigue enriqueciendo a los traficantes de armas, garantizando el negocio a los terratenientes y los narcotraficantes. El conflicto favorece a los Uribe, a los terratenientes, a los sectores de la burguesía.
-Y a nivel mundial, ¿Quién gana y quién pierde?
-No me cabe ninguna duda que pierde América del Sur porque el proceso de Paz en Colombia iba a implicar un alivio en el presupuesto de guerra para Ecuador y Venezuela, también un alivio para Brasil en la triple frontera con Colombia y Venezuela que hoy tiene que mantener fuerzas ahí. La derrota del Sí es un triunfo de los sectores que apuestan a la violencia, a la militarización, y aspiran a seguir endeudando países para seguir comprando armas e incrementar los presupuestos militares. Está claro que triunfó el Plan Colombia, triunfó Estados Unidos, no importa de qué partido porque está claro que tanto los demócratas como los republicanos tienen la misma política para América Latina. Y quedan aislados Ecuador, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba, sobre todo porque fue la sede del proceso.
-¿Como sigue el proceso de paz?
-La Corte Constitucional le dijo al presidente Santos que si el resultado era adverso, no se podía insistir con el mismo acuerdo. De todas formas queda abierta la puerta al Gobierno de Santos para que a este mismo acuerdo pueda sumarse el ELN, que no estaba en las conversaciones de paz. Así podrá abrir las bases del acuerdo, mejorar la comunicación y, paradójicamente, sumar a las fuerzas de Uribe. Así, iría a un nuevo referendum, que esta vez sí sería con resultado positivo. Si uno ve donde triunfo el no y el sí, es en los lugares de mayor conflictividad donde ganó el Sí al acuerdo de Paz. El desafío es coptar a la burguesía que votó por el no en Cúcuta, en Medellín, Cali. Porque en Bogotá ganó el Sí, pero en Cundinamarca que es el departamento con las ciudades satélites de la capital, votaron por el no. El desafío es dar vuelta el resultado y hacer que el 62 por ciento que no votó por desinformación o miedo, ahora vaya a votar.
-¿Como se vincula esto con lo que está pasando en la región?
-Todo se tiene que vincular. Juan Carlos Puig, el hombre que fue canciller de Héctor Cámpora, decía que existe un centro y una periferia. El centro procura dominar a la periferia con sus aliados en la periferia. Y la mejor forma de cooptar la periferia es cooptar a su dirigencia política. Lo han logrado en algunos casos por golpe de Estado y en otros por voto popular.
-¿Esto ocurre hoy?
- Lo que hoy hemos visto con el triunfo del NO en Colombia es la muestra de cómo la cooptación intelectual del centro hacia la periferia se perfecciona a través de la discursividad en la dirigencia política, y eso no es solamente en Colombia. Es una muestra de la derrota política que estamos sufriendo en América Latina. El péndulo nos está siendo adverso. El tema es o bajamos los brazos o entendamos que hay que hacer un escape hacia adelante buscando rearmar fuerzas con amigos de Brasil, de Uruguay, de Chile. No hay que pensar que está todo derrotado, tenemos que fijar nuestros propios tiempos y ver cuál es la estrategia para volver a reamar la UNASUR, tal vez hacer algo más grande como el CELAC. Hacer una OEA sin Estados Unidos y Canadá.
-En este contexto, ¿Qué rol juega Estados Unidos?
-Estados Unidos va camino a una tendencia aislacionista. Tanto demócratas como republicanos. Implica que tanto Trump como Hillary no van a tener en su agenda como prioridad América Latina. Lo que nos está demostrando Trump es que su objetivo no está en América Latina. Sí está su obsesión con China, y sí está probablemente la rediscusión del NAFTA, o sea Canadá y México. Podrían abrirse ciertas puertas para renegociar tratados comerciales, no entrando al TPP en el que el presidente Macri pretende meter a Argentina.
-¿Qué hacer entonces?
-Deberíamos replantear relaciones con el MERCOSUR, no achicarlo sino ampliarlo. También rever el acuerdo de la Comunidad Andina. Hay grietas que van a aparecer en el centro que se abren por la elección en Estados Unidos y dependerá de si sabemos aprovecharlas. En todo caso deberemos estar preparados para generar ese nuevo contexto internacional para que quienes pensamos de otra manera cuando nos toque estar de nuevo en el poder sepamos aprovecharlo y volver a lograr que las cabezas que conduzcan a nuestros países no estén cooptadas por el centro. Además, tenemos que lograr acuerdos entre la periferia, y que estos acuerdos de las periferia logren cooptar a algunas actores importantes del centro, como puede ser Rusia o algunos sectores de Alemania, y de esa manera llevar adelante los intereses nacionales.
-Cómo analiza el comunicado de la cancillería Argentina con respecto a Gran Bretaña?
-Hay una suma de torpezas. Creo que cancillería creía que el Brexit iba a debilitar a Gran Bretaña y que el gesto del excéntrico canciller británico, estaba evidenciando una debilidad británica y que Argentina podría lograr mejorar la posición negociadora sobre Malvinas a través de la clave del comercio exterior.
-¿Como es eso?
- Los logros de 12 años con una fuerte presencia suramericana que había logrado el impedimento de abastecer los barcos británicos en nuestros puertos, implicó un encarecimiento para gran Bretaña del mantenimiento de las islas. Hoy gran Bretaña iba a permitirse retirar fuerzas, tienen una situación económica muy complicada y de esa manera reducir gastos. Además, con el aumento de los vuelos, ninguno de los cuales iba a tener su origen en Argentina, que es lo que el gobierno no le dijo a la sociedad Argentina, iban a permitir abaratar los costos de los productos que consumen los malvinenses. O sea que nuestro gobierno estaba entrando en el juego de Londres y Argentina no iba a lograr ninguna mejora en cuanto a soberanía pero iba a ceder absolutamente todo facilitándoles y abaratándoles el costo de mantenimiento de las Malvinas.

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