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stedes tendrían que caminar por la calle y estaría llena de cadáveres”, dijo el presidente Javier Milei, al disentir sobre que los argentinos no llegan a fin de mes. Lo dijo en la ‘Fundación Faro’, antes de plantear que el país puede llegar a ser desarrollado “en 30, 35 ó 40 años”.
Pero más acá en el tiempo (30, 35 ó 40 días) más de una multinacional hizo sus valijas y se despidió del país, pese a los incontables esfuerzos del staff económico por tener “la macro ordenada”.
La sequía en el consumo y la imprevisibilidad cambiaria que a algunos aleja, es la condición para que otros sigan haciendo sus negocios.
El FMI y el Gobierno ya no se sacian sólo con deuda y emisión: “disciplina y eficiencia del gasto” dice uno; “70% de informalidad laboral”, proyecta el otro.
Contra esta receta se rebelan los trabajadores a pie, defendiendo sus lugares de trabajo y luchando por un salario digno, en un momento en que un mínimo aleteo del dólar desmorona cualquier conquista paritaria.
Si de cadáveres hablamos, este Gobierno tiene dos: un contexto de crisis global que poco le colabora y una política económica con la que cada vez se echa más tierra encima.
Está en nosotros no cargar con ese muerto.