La empresa nacional Fabricaciones Militares (FM) transita durante diciembre días de tensión y expectativa, frente a una reestructuración accionaria determinante en la orientación productiva de la empresa. Y es que su reciente conversión en una Sociedad Anónima Unipersonal (SAU) fue solo la antesala para la conformación de una Unión Temporal de Empresas (UTE), figura jurídica impulsada por su actual directorio para permitir la inversión directa de capitales extranjeros. Se espera para fin de año la apertura de sobres de las empresas que buscan competir en la licitación de Fabricaciones Militares.
Compañías de España, República Checa, Estados Unidos y Alemania visitaron las instalaciones en Río Tercero para evaluar las inversiones necesarias para la fabricación de munición liviana y pesada. Entre ellas se destaca la checa CSG Defense, que estuvo presente también en las sedes de FM en Villa María, Fray Luis Beltrán, Azul y San José de Jáchal.

CSG es un grupo industrial tecnológico que nuclea a una quincena de empresas de producción bélica y armamentística. Actualmente dos tercios de sus ingresos provienen de países miembros de la OTAN, organismo al que provee de armamento y servicios para el sostenimiento de la guerra en Ucrania.
Bajo el mando de la OTAN
La Asociación de Trabajadores del Estado advirtió que los pliegos de licitaciones contienen acuerdos que no han sido divulgados públicamente, por lo que se desconoce el tipo de inversión que se pueda hacer, qué producción se impulsará o el porcentaje accionario que pudieran tener las empresas extranjeras. La única certeza, denuncian desde ATE, es que el país cedería intereses nacionales por no menos de 35 años, sometiendo las decisiones productivas de defensa a la voluntad de un conjunto de empresas que se dedican al refinanciamiento militar de la OTAN.
David Salto, Secretario General de ATE Río Tercero y trabajador de Fabricaciones Militares señala: “antes teníamos una mirada respecto a la producción militar y civil, hacíamos radares para el control de frontera; todo lo necesario para la mina de Río Turbio, la mina abastecía a la hidroeléctrica para generar energía; es decir había una estrategia. Y aunque recuperemos esa visión en un próximo gobierno, quedamos sometidos por 35 años al convenio con estas empresas que te dicen que no podes hacer lo que pretendes como país”.
Salto señala otros dos factores clave para el interés de las empresas extranjeras en fabricar en Argentina: “nuestra posición geográfica nos ubica lejos de todos los frentes militares abiertos, en cualquier otro territorio europeo las fábricas están muy cerca de Rusia y China, corren peligro de ser voladas por un misil”. Y agrega: “A Estados Unidos le interesa fabricar armamento para Ucrania pero bajo las patentes y licencias de Fabricaciones Militares, es la manera de venderles armamento pero sin aparecer directamente involucrado en el financiamiento, por eso quieren entrar a fabricar en nuestro país, que hagamos armamento para su guerra como hicimos para Croacia e Irak”.
En la actualidad la fábrica militar de Río Tercero persiste en la producción de químicos y fertilizantes para el abastecimiento de industrias, pero la línea de metalmecánica y transporte se encuentra en permanente desmantelamiento y con baja producción desde los últimos diez años. “Hasta el 2015 tuvimos producción plena, hacíamos reparación y producción de vagones, arcos, accesorios, frenos; modernizamos vehículos y cañones, había muchísimo trabajo”, indica Salto. “Ahora nos dijeron que podía haber unos trabajos para abastecer a Vaca Muerta, pero que si no se concretaba el acuerdo no había razón alguna para mantener el área de metalmecánica en la fábrica”, agrega el Secretario General.
Depender del extranjero
El desguace de Fabricaciones Militares es parte de una sostenida política nacional, donde toda producción de conocimiento científico e industrial es desfinanciada o clausurada; incluso en aquellas áreas que sirven para el desarrollo de actividades económicas promocionadas por el propio Gobierno, como por ejemplo en la minería. Un caso de referencia es la sede de FM de San José de Jáchal, inaugurada en 2014 y ubicada en la provincia de San Juan.
La unidad producía explosivos y brindaba servicios técnicos en voladuras para minería en cuatro provincias, hasta su cierre en 2024 luego de un proceso de retiros voluntarios
para sus 80 trabajadores. Posteriormente el terreno fue cedido a la firma cordobesa THOR S.A. especializada también en perforaciones mineras.
En este mismo sentido, el congelamiento presupuestario de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) afecta la producción científica del organismo, que se encarga entre otras tareas, de la confección de mapas satelitales para el trazado minero.
Esta aparente incongruencia se explica, según los delegados de CONAE y Fabricaciones Militares, por el alineamiento del Gobierno nacional con los acuerdos comerciales
norteamericanos. Bajo este sometimiento, se frena y desarma toda producción de conocimiento científico nacional que pueda ser comprado directamente a las potencias extranjeras. “Este Gobierno nos plantea que el Estado no tiene que hacer nada, que todo tiene que quedar en manos del privado. Ahora en el mundo hay una demanda inmensa de pólvora para el negocio minero, podríamos tener a Villa María, Fanazul y Jáchal produciendo y exportando toda la pólvora que nos demandan, pero en vez de hacer eso están cerrando las fábricas”, advierte el dirigente.
Actualmente los trabajadores de Fabricaciones Militares se encuentran en estado de asamblea permanente y movilización. Hace dos años que enfrentan conflictos con la dirección de FM, por las condiciones de producción y la defensa de derechos consagrados en el convenio colectivo de trabajo. “Es momento de reorganizarnos y generar conciencia, si esta reforma laboral se aplica nos va a condicionar a todos los trabajadores. A los que estamos bajo relación de dependencia nos van a meter la mano en los convenios colectivos para sacarnos más derechos”, concluye Salto.


