
Con la firma del presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete Marcos Peña y los 11 ministros, este domingo el gobierno estableció a través de Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) la regulación del mercado cambiario. Con el DNU 609/2019, exige a los exportadores de bienes y servicios ingresar al país el valor de sus exportaciones 5 días hábiles después del cobro o tras 180 días del permiso de embarque.
También, el Ejecutivo resolvió poner un límite a la compra de moneda extranjera para personas físicas y jurídicas de 10.000 dólares por mes. La medida apunta a un grupo muy selecto de compradores que pueden desembolsar 600 mil pesos por mes y convertirlos a dólares para atesorarlos. Se trata de 26.000 personas que representan el 2 % de los compradores. En julio, 1.548.759 personas compraron moneda estadounidense y la mitad (49 %) compró menos de 500 dólares.
Fue justamente el gobierno de Cambiemos quien criticó el “cepo” del gobierno anterior y, ahora, a meses de finalizar su mandato, toma esta decisión. ¿Por qué?
La bicicleta
Lo que puede aparecer como un simple “error” de gobierno, tiene que ver con una política estructural que fomentó ganancias de hasta un 13 % en dólares a través del mecanismo denominado técnicamente “carry trade”, conocido popularmente como “bicicleta financiera”.
Desde abril hasta julio de 2019, el ingreso de capitales financieros promedió 925 millones de dólares por mes, mientras que la media mensual de egresos fue de 1.628 millones, según un informe del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEx). El estudio, también da cuenta que de los 37.126 millones de dólares de inversiones de cartera (financieras) que arribaron en los últimos tres años, ya emigraron 35.389, un 95,3 % del monto total.
Este período coincide con un conjunto de medidas que Cambiemos tomó ni bien asumió. En diciembre de 2015 el recientemente asumido ministro de Economía Alfonso Prat Gay redujo a través de un decreto el mínimo de permanencia de fondos financieros privados de 365 a 120 días. El 4 de enero de 2017, el entonces ministro de Economía Nicolás Dujovne profundizó la medida: redujo a cero días los plazos previstos para estos fondos. Y el 1 de noviembre de 2017, con el decreto 893/2017, el gobierno eliminó la obligación de liquidar en el mercado de cambios las divisas ingresadas al país producto de las exportaciones de bienes, servicios y materias primas, vigente desde 1964.
Ya se la fugaron
Estas políticas fueron el paraguas que permitieron el ingreso fácil a fondos financieros privados en estos años. En 2017 arribaron al país 15.783 millones de dólares en concepto de inversiones de cartera (un 720% más que en 2016), indicó el OCIPEx.
De esta manera, entre mediados de 2016 y 2017, Argentina y China se convirtieron en los únicos países en recibir dos tercios del total de inversiones de cartera destinadas a países emergentes a nivel mundial, según estimó la organización estadounidense Council of Foreign Relations.
Mientras ingresaron fácilmente los capitales financieros, el país se endeudó. El centro de investigación CIFRA calculó que entre fuga de dólares e intereses suman el 99,3 % de la deuda contraída (ver “La deuda es con el pueblo”).
En lo que va del año, de cada 1.000 millones de dólares financieros que arribaron, se fugaron más de 1.400 millones, indica el informe el OCIPEx.
Liquidez para los bancos
Este lunes las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) bajaron a 53.146 millones y en agosto el gobierno utilizó 13.163 para controlar el tipo de cambio. Los depósitos en dólares cayeron más de 3.500 millones (10,8 % del total).
Los bancos no solo son intermediarios con los usuarios. También tienen en sus manos papeles con alta tasa de interés que obtuvieron en estos años de gobierno. Se trata de 370.000 millones de pesos en letras (Leliqs) que no pudieron aún renovar. Incluso, tras el DNU del domingo, el presidente del BCRA Guido Sandleris, se reunió con Juan Bruchou (ex presidente del Citi), Enrique Cristofani (Santander Río), Gabriel Martino (HSBC) y Claudio Cesario, de la Asociación de Bancos de Argentina (ABA). Según trascendió, allí les garantizó liquidez en 20.000 millones de dólares.
Por eso la medida de este domingo del gobierno es un “cepo al revés” que pretende garantizar la mínima liquidez en moneda extranjera para que algunos capitales puedan terminar de realizar su inédita acumulación.