E
l 30% de la población mundial padece inseguridad alimentaria moderada o grave y un 10% directamente hambre. Así, el 22% de los niños padece retraso de crecimiento. Son datos de 2021 publicados este miércoles por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La situación descripta es previa al enfrentamiento militar desatado en Ucrania y proyecta que “aun teniendo en cuenta una recuperación económica mundial, hasta 2030 el 8% de la población mundial (670 millones) seguirá pasando hambre”. Un claro retroceso, evalúa la FAO, ya que se trata del mismo porcentaje de 2015, año en que la ONU estableció el objetivo de erradicarla en el marco de la agenda ODS 2030.

La inseguridad alimentaria implica que las personas no acceden regularmente a alimentos nutritivos suficientes para un crecimiento y desarrollo normales y para llevar una vida activa y saludable. Son 2.300 millones de personas en 2021, 350 millones más que en 2019.
828 millones de personas son las que padecen hambre, una sensación física dolorosa causada por un consumo insuficiente de energía alimentaria. Desde 2019, 150 millones de personas más cayeron en esta situación.

El 22% de los menores de cinco años padece retraso del crecimiento, el 6,7%, emaciación y el 5,7%, sobrepeso. Las dos primeras situaciones son típicas de las zonas rurales y de los hogares más pobres. La tercera, de las zonas urbanas y hogares de mayores ingresos.