
En su primer año, Donald Trump ya realizó dos ventas de armas a la isla de Taiwán. El Ministerio de Defensa de Taiwán informó que la suma de la compra alcanza los 11.100 millones de dólares e incluye: sistemas de cohetes HIMARS, obuses, proyectiles antitanque, drones y diferentes piezas para equipamiento. También la Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa de Estados Unidos (DSCA) divulgó información sobre este nuevo acuerdo e indicó que busca mejorar la infraestructura digital de comando y control militar taiwanés. Con esta medida, la Casa Blanca continúa desarrollando medidas de guerra contra el gobierno liderado por Xi Jinping en la zona del Pacífico.
Enmarcado en la misma disputa contra China, Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., declaró que el Gobierno continuará confiscando los barcos de la “flota fantasma venezolana” empleada para “financiar el régimen narcoterrorista de Maduro”. “No solo estamos interceptando estos barcos. También estamos enviando un mensaje para todo el mundo: la actividad ilegal en la que participa Maduro no puede tolerarse. Tiene que irse. Vamos a defender a nuestro pueblo”, expresó.

Hasta la fecha, la armada naval norteamericana lleva tres buques petroleros incautados. El primero, el pasado 10 de diciembre, fue el buque Skipper. Hace días atrás el tanquero Centuries, de bandera panameña. Y este domingo en horas de la madrugada, la flota yanqui intentó cautivar un tercer barco con rumbo a Venezuela, el Bella 1 también de bandera panameña.
EE.UU. esgrime la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo para asentar su posición en el Caribe y sobre el continente sudamericano. Si bien muchos análisis insisten en el interés yanqui por el petróleo venezolano, lo cierto es que Venezuela ocupa un lugar relegado en la exportación de petróleo a los Estados Unidos.

Las acciones estadounidenses están enmarcadas en la Operación “Lanza del Sur” y los nuevos lineamientos de su doctrina de seguridad nacional. Todo esto, a su vez, apunta a la disputa hegemónica contra las fracciones globalistas que vienen perdiendo terreno en materia política y, nuevamente, los frentes abiertos contra China y su presencia en los países latinoamericanos, principalmente su alianza con Brasil y los proyectos comerciales del megapuerto en Chancay (Perú) y la proyección de un paso bioceánico entre Perú-Brasil.
El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian declaró el lunes 22 de diciembre, en conferencia de prensa, que su país “se opone sistemáticamente a las sanciones unilaterales ilegales que carecen de fundamento en el derecho internacional y no cuentan con la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. “Venezuela tiene derecho a desarrollar de forma independiente una cooperación mutuamente beneficiosa con otros países”, enfatizó.
Moscú ya había definido que apoyaría “hombro a hombro” al gobierno venezolano y pidió a EE.UU. no deslizarse hacia un conflicto a gran escala, reivindicando –en línea con China– la cooperación estratégica entre ambos países. Irán también se sumó a través de un comunicado oficial. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, señaló que sigue “de cerca” la situación regional y abogó por una salida pacífica. Irán, desde las primeras ofensivas sobre el Caribe, manifestó su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro. Todos Estados que integran –como miembros plenos o asociados– el bloque de los BRICS y, la particularidad de Turquía, que también integra la OTAN.

Entre patio trasero, almacén de recursos y bloques emergentes
“Venezuela siempre ha sido y seguirá siendo respetuosa de la legalidad nacional e internacional. ¡Nada ni nadie detendrá a nuestra patria en su camino de avance y victoria!”, declaró Delcy Rodríguez, vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos de Venezuela. Mientras tanto, el Estado venezolano ha puesto en marcha una nueva fase del denominado “Plan Independencia 200”, que implica el reclutamiento militar para ordenar la defensa del territorio antes las amenazas norteamericanas.
El Professional Staff Congress (PSC), sindicato que representa a 30.000 trabajadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), aprobó una resolución en la que repudia la agresión política y militar del Gobierno de Estados Unidos contra Venezuela. Los miembros del sindicato universitario de Nueva York repudiaron “a cualquier intervención militar, acción coercitiva o agresión de Estados Unidos contra Venezuela y a cualquier expansión regional del conflicto”. La medida del PSC apunta a construir “un movimiento laboral amplio que se oponga a la intervención estadounidense en Venezuela y apoye la soberanía, la paz y el derecho internacional en las Américas”.
También en Puerto Rico, el movimiento Ñin Negrón publicó un comunicado caracterizando la acción de Estados Unidos como “burla y un crimen de lesa humanidad”, en una nueva versión de la Doctrina Monroe y la política exterior intervencionista que pone como excusa “la seguridad nacional y protección de vida de los estadounidenses”. “Venezuela y Puerto Rico conforman una misma alma” añadió la organización.
Chile celebró comicios electorales en segunda vuelta y resultó electo José Antonio Kast. La primera visita fue a la Argentina, con su par Javier Milei. Ambos mandatarios pertenecen a la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) y tuvieron un encuentro en 2022, durante una reunión en la ciudad de São Paulo. La agenda de temas estuvo marcada por posibles acuerdos para la extracción y comercialización de cobre desde Argentina hacia Chile y su salida al Pacífico.
Esta semana visitará al presidente de Ecuador, Daniel Noboa y conjuntamente mantendrán reuniones con empresarios de ambos países. En enero, Kast planea reunirse con el presidente de Perú, José Jerí. Lo llamativo en las declaraciones de Kast es la adopción del discurso anti-inmigración que ha desembarcado desde Europa y Norteamérica.

En Honduras fue reanudado el recuento de actas que presentaban irregularidades, a casi un mes de finalizados los comicios para elegir al sucesor de Xiomara Castro, el pasado 30 de noviembre. Las 2792 actas que explican alrededor de medio millón de votos definen la victoria de Nasry Asfura, candidato que ha recibido el apoyo explícito de Donald Trump, o de Salvador Nasralla, quien hasta ahora ha quedado en segundo lugar. La candidata oficialista, Rixi Moncada, ex secretaria de Defensa, quedó rezagada al tercer lugar.
Bajo este escenario, el mapa de aliados políticos de la Casa Blanca sumaría a Chile y Honduras al equipo que integra el presidente argentino, Javier Milei; Daniel Noboa de Ecuador; Santiago Peña, presidente paraguayo; Rodrigo Paz Pereira de Bolivia, Nayib Bukele de El Salvador y José Raúl Mulino Quintero de Panamá.
En Brasil hubo reunión de los presidentes del Mercosur sin firma. Los trabajadores del campo se movilizaron y protestaron frente a la Eurocámara (Bruselas, Bélgica) en rechazo al acuerdo de libre comercio. Finalmente, los gobiernos de Francia e Italia encabezaron la decisión de postergar su tratamiento para enero del año 2026. El gobierno que preside Lula da Silva es el principal promotor para que este TCL sea aprobado. Ahora, la Eurocámara tratará el proyecto a principios de 2026.

La frágil tregua en Medio Oriente
Eyal Zamir, jefe del Estado mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), sostuvo que atacarán a los enemigos de Israel “donde sea necesario, tanto en frentes cercanos como lejanos”. En respuesta, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dijo que su país estaba completamente preparado para un posible ataque, y cargó tanto contra Israel como contra los Estados Unidos. “Esto no quiere decir que deseemos otra guerra, es precisamente para prevenir una nueva. La mejor manera de evitar una guerra es estar preparado para ella”, agregó Araghchi.
El primer ministro del estado hebreo, Benjamín Netanyahu, también apuntó contra Turquía: “a quienes fantasean con restaurar sus imperios y dominar nuestras tierras, les digo: Olvídenlo. Eso no va a ocurrir. No se engañen”. Esto ocurre mientras se sigue negociando una salida al conflicto abierto en 2023 entre el ejército de Hamás e Israel.
Tailandia y Camboya, que habían protagonizado un enfrentamiento militar en julio, también se encuentran negociando una nueva tregua con participación de ministros de a ASEAN. Esta nueva tanda de combates, murieron más de cuarenta personas y fueron movilizadas casi un millón de tropas entre los dos países.
Se consolida la AES en África
Esta semana, los días 22 y 23 de diciembre, la Confederación de Estados del Sahel realizará la segunda sesión del Colegio de Jefes de Estado de la alianza. La reunión se realiza a dos años de constituirse el bloque que rompió con la intrusión francesa pero también quebró internamente con la CEDEAO. Además, este bloque continúa resistiendo los ataques de los ejércitos irregulares yihadistas y se encuentra en pleno proceso de alineamiento con el BRICS, principalmente con China y Rusia.








El texto vincula la escalada bélica internacional con tensiones entre bloques y con reformas laborales que afectan a la población trabajadora. Esa relación merece examinarse con cuidado: las consecuencias sociales de una confrontación global no se limitan al frente militar, sino que también aparecen en salarios, jornadas y políticas públicas. Sería útil profundizar en cómo se conectan esas decisiones nacionales con el escenario geopolítico. conflicto
El texto vincula la escalada bélica en distintas regiones con tensiones entre bloques y con consecuencias sociales dentro de cada país. La mención de reformas laborales amplía el enfoque: no se trata únicamente de conflictos internacionales, sino también de cómo determinadas políticas pueden trasladar costos a la población trabajadora. Para seguir el argumento conviene separar los hechos concretos, las interpretaciones geopolíticas y las propuestas políticas que se desprenden de ese diagnóstico.
El texto vincula la escalada bélica internacional con disputas entre bloques y con consecuencias concretas para quienes trabajan. Esa conexión merece atención porque evita tratar los conflictos como hechos separados de la economía cotidiana. La referencia a reformas laborales orientadas a bajar salarios y extender jornadas introduce una dimensión social que a menudo queda fuera de la cobertura geopolítica. El desafío es analizar cada proceso con evidencia suficiente, sin perder de vista esa continuidad entre guerra, capital y condiciones laborales.
La escalada en varios frentes no puede separarse de sus efectos cotidianos. Cuando la competencia entre bloques se profundiza, las reformas laborales aparecen como una vía para trasladar el costo de la crisis a quienes viven de su salario. Poner a los trabajadores en el centro ayuda a evitar que el análisis quede solo en la disputa diplomática: también importa quién absorbe la inflación, la precarización y la extensión de la jornada. Esa conexión permite leer los conflictos internacionales junto con sus consecuencias sociales internas.
La escalada bélica no puede analizarse solo como una disputa entre Estados: el texto señala también tensiones entre bloques de capital y sus efectos sobre quienes trabajan. La coincidencia entre conflictos internacionales y reformas que buscan reducir salarios o ampliar jornadas merece una explicación más detallada. Sería útil distinguir qué medidas se presentan como respuestas a la competencia global y cuáles responden a decisiones internas de cada país. Esa relación ayuda a entender por qué la guerra y las condiciones laborales aparecen vinculadas en el debate político.